Atención plena en el ámbito de la salud (I): Definición, mitos y aplicaciones.

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Atención plena en el ámbito de la salud (I): Definición, mitos y aplicaciones.

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Comenzamos la primera de una serie de entradas sobre atención plena (mindfulness), disciplina meditativa de más de dos milenios de antigüedad que ha ganado tremenda notoriedad en occidente durante las últimas décadas.

La primera entrada será una toma de contacto dirigida a la exposición clara y aséptica de lo que la meditación de la atención plena es. Junto a tal definición, pretendemos hacer una descripción de los comúnmente encontrados mitos o medias verdades  sobre dicha disciplina que andan por ahí sueltos. Tras ello, prestaremos atención a la cada vez más prominente necesidad del desarrollo de la atención plena en nuestra sociedad. Y finalmente, cerraremos con una breve descripción de las infinitas posibilidades de auto-mejora y perfeccionamiento que esta práctica nos ofrece.

En futuras entradas desarrollaremos un manual tipo “how to” para aquellos que quieran iniciarse en la práctica formal, así como una revisión sistemática de los efectos positivos demostrados hasta hoy de la meditación en salud y enfermedad.

LA ATENCIÓN PLENA: CUALIDAD BÁSICA DE LA CONCIENCIA ENTRENADA

 

La facultad de dirigir deliberadamente nuestra atención errante, una y otra vez constituye el fundamento mismo del juicio, el carácter y la voluntad.

Nadie puede ser dueño de sí mismo si carece de ella. Cualquier educación que mejore esta facultad será una educación hacia la excelencia.

Pero, obviamente, es más sencillo definir este ideal que proporcionar las instrucciones prácticas necesarias para desarrollarla.

                                                                               William James, Principios de la psicología (1890)

William James, uno de los padres de la psicología moderna, fundador de la psicología funcional y difusor del pragmatismo, remarcaba en el extracto anterior hace ya 125 años la necesidad de una disciplina capaz de entrenar la atención. Queda patente el hecho de que en ese momento el autor desconocía la meditación de la atención plena, pues de haberlo hecho, se hubiera puesto a meditar en seguida.

Pero esto del mindfulness o atención plena, ¿qué es  exactamente? ¿Se trata de otra moda? ¿Por qué está hasta en la sopa? ¿Es realmente útil? Vamos a tratar de responder algunas de estas preguntas en las líneas siguientes.

Podríamos definir la meditación de la atención plena de mil formas distintas pero siendo prácticos nos centraremos en unas pocas:

  • La meditación de la atención plena es una práctica meditativa basada en el cultivo deliberado y sistemático de la presencia atenta y a través de la misma, de la sabiduría, la compasión y cualquier otra cualidad de la mente que nos libere del dolor-sufrimiento inherente a toda vida humana.
  • La meditación es la mejor forma de seguir el famoso consejo de Sócrates: “conócete a ti mismo”. Esta inscripción, grabada en el templo de Apolo en Delfos, es una de las mejores directrices para vivir una vida plena.
  • La atención plena es la llave maestra y el punto de partida para el conocimiento de la mente, la herramienta perfecta y el punto focal para desarrollarla, la manifestación más elevada y el punto culminante de la libertad mental.
  • La meditación es la conciencia que emerge al prestar atención deliberada, mantenida y sin juicios a nuestra experiencia vital momento a momento (Kabat-Zinn, 2003).
  • La atención plena es la cualidad de la mente que está presente sin juicio ni interferencia alguna, como un espejo que refleja todo aquello que se le pone por delante sin alterar la imagen (Joseph Goldstein).

Antes de continuar es necesario sumergirnos en uno de los aspectos más profundos del psiquismo humano: la definición de conciencia.

CONCIENCIA: EL CONTINENTE DE LA VIDA

 

“Lo que observas es lo mismo que está observando”

                                                                                   

Ninguna definición de conciencia a la que hayamos llegado puede considerarse válida en términos absolutos. Es el término más escurridizo del que se pueda decir algo. Es, junto con el origen del universo y el origen de la vida, uno de los tres mayores misterios jamás descifrados. Nadie puede definir con exactitud del 100% lo que la conciencia es o dónde surge. Incluso alguien la definió alguna vez como: “aquello sobre lo que nada de lo que se haya dicho vale un carajo”. Sin embargo, podemos apuntar hacia ella de una manera bastante aceptable.

La conciencia es el campo que abarca todas las experiencias vividas a lo largo del tiempo y el espacio. No se trata únicamente de los pensamientos: los pensamientos están incluidos dentro de tu conciencia, son parte de ella, pero la conciencia es infinitamente más amplia. La conciencia tampoco son las emociones, pero ellas también forman parte de tu conciencia. No constituye las imágenes mentales o las impresiones sensoriales, ellas son su contenido.

Conciencia 2

La conciencia es el continente y  tus pensamientos, emociones, sensaciones y acciones el contenido.

Tu conciencia en este mismo instante se compone de las palabras que estás leyendo y probablemente oyendo en tu mente, las imágenes que estás viendo, quizás las que te estés imaginando, y el resto de sensaciones que estés sintiendo. En definitiva, todos lo que puedas experimentar en un instante.

Distinción conciencia-mente

 

La mente es conceptual, siempre echa mano de las áreas semánticas cerebrales para manifestarse. Le encantan las palabras, los conceptos, las etiquetas. Disfruta poniéndole nombre a las cosas, categorizando, clasificando. La mente vive en el mundo de lo blanco y negro. También es cobarde, busca siempre el inminente peligro. Aunque bien es cierto que lo hace para protegerte, no tiene malas intenciones. Es algo así como una madre sobreprotectora.

La conciencia, sin embargo, infinitamente más sabia, es no conceptual, no categórica y conoce sin la necesidad de poner etiquetas, de manera directa y no mediada por nada más. Y conocer precisamente es lo que mejor se le da, es su principal trabajo.

De manera que en el momento que vislumbras un paisaje esplendoroso la conciencia conoce, percibe, aprehende de forma no conceptual todos los detalles. Y tú con ella, solo que no te das cuenta.

El “problema” viene cuando la charlatana mente, instantes después de esa “percepción primaria” comienza a ponerle nombre y comentarios a todo: ¡qué árbol tan bonito! ¡Esto está lleno de basura! ¡Vaya cabrón el que ha aparcado en doble fila! ¡Qué pintas más raras lleva ese!, y un infinito etcétera. La mente es adicta a los juicios. Los necesita porque es su forma de evaluar el mundo, de ofrecerte un marco de referencia en el que puedas moverte.

No obstante, en la mayoría de ocasiones tales juicios no se ajustan a la realidad lo más mínimo. La mente desentrenada tiende a ofrecer una visión muy limitada y egoísta de la realidad, así como a identificarse y aferrarse a aquello (y aquellos)  que deseamos o alejarnos de lo que tememos. Y claro, las consecuencias las pagas tú.

La mente es una herramienta de supervivencia y presta atención, de manera natural, a todo indicio de peligro, comentario o acción que pueda arañar su  integridad.

Cuando acallamos la mente mediante la reconexión con el aquí y ahora nos liberamos del sufrimiento y de la angustia derivadas de nuestra interpretación, frecuentemente errónea, de la naturaleza de la realidad.

El objetivo del desarrollo de la atención plena es la potenciación de la conciencia atenta como facultad humana. Lo que pretendemos es la hipertrofia de esa percepción no conceptual, no juiciosa, libre de etiquetas y sin aderezos. Pretendemos eliminar el velo de pensamientos y juicios  que interponemos entre la realidad y nosotros.

De tal forma, acertaríamos mucho más en la interpretación de la realidad (de nuestra realidad humana) y nos ahorraríamos mucho, mucho, mucho sufrimiento.

En definitiva: nuestros juicios reflejos, automáticos, distorsionan el rango de lo real, limitando nuestra visión. Mediante la meditación de la atención plena podemos hipertrofiar la conciencia no juiciosa y no conceptual que nos libera de la esclavitud de la mente.

“No hay cuchara”

 

-No trate de doblar la cuchara, es imposible. En vez de eso, solo trate de ver la verdad.

-¿Qué verdad?

-Que no hay  cuchara. La cuchara no se dobla. Se dobla usted.

                                                                                    Matrix, 1999

Spoon_Boy_Neo_Bends

Poderosa metáfora de la película The Matrix

Ahora mismo estás observando lo que consideras una pantalla de ordenador (o de móvil o de tablet). Piensas que la pantalla está ahí, y que seguirá estándolo cuando tu no mires. Piensas que la pantalla existe y ya está, no hay más. Pero la verdad es que la pantalla está ahí porque tú estás ahí observándola.

La pantalla sin tu conciencia observándola no existe, porque tu conciencia forma parte de la pantalla. Observador y objeto observado son las dos caras de la misma moneda. Sin la fuerza moldeadora que supone tu conciencia la pantalla no es más que una nube de átomos inconexos. Y un átomo está compuesto en un 99% de espacio vacío.

A esto nos referíamos al comienzo del apartado. Por eso no vemos el mundo como es, sino como somos. Existe un interplay entre nuestra conciencia y el mundo material de forma que ambos elementos interaccionan entre sí de formas que aún no comprendemos. Este concepto, tan contraintuitivo, tan ridículo, tan absurdo  está siendo estudiado y evaluado en condiciones de laboratorio en todo el mundo. Algo está cambiando en nuestra concepción de la interrelación mente-materia.

 

El mundo de Aristóteles y el mundo de Buda

 

Nuestros sistemas de creencias son andamiajes mentales que dictaminan las reglas de nuestra experiencia y el cómo vamos a percibir nuestro mundo. Nuestra amiga la mente, es propensa a caer en la tentación de mostrarnos el  mundo en categorías absolutas. Nos muestra el mundo en blanco o en negro.

Éste es antipático. Esto está bueno. Esa está buena. Una vez más, nos entrega una ilusión que nos comemos con papas sin mayor análisis. Este es el mundo tal y cómo lo veía Aristóteles. El mundo de las categorías, de las clasificaciones, de los absolutos.

Pero mundo de los absolutos no existe. Vivimos en un universo interrelacional y relativo, donde nada tiene existencia por sí mismo. Por ello hemos comentado que tu pantalla de ordenador no existe sin tu capacidad de observarla. El mundo en el que vivimos es más parecido al mundo que una vez imaginó el Buda, donde una infinita escala de grises se expone ante nuestros sentidos. Cada vez que te descubras realizando un juicio categórico del tipo: “este es un mamón”, pregúntate: ¿mamón con respecto a qué o quién? Analiza lo que tu mente te entrega. Pon siempre tus juicios en tela de juicio. Desarrolla el hábito.

Caer en los absolutismos es tremendamente fácil y también tremendamente peligrosO, pues tus sistemas mentales no saben discernir si lo que le cuentas es real o no y por lo tanto tratará al mamón como a un mamón, y liberará las sustancias químicas y encenderá las redes neuronales correlacionadas con “la conciencia de un mamón”. Y claro, todo ello tiene sus consecuencias en tu vida y en tu salud. Mejor aún: quizás,  con un poco de entrenamiento de tu conciencia y una reinterpretación más calibrada de la realidad, todo eso despliegue neurohormonal hubiese sido prescindible.

La ilusión del yo

 

La neurociencia nos lo confirma recientemente: no hay lugar alguno en nuestro sistema nervioso que pueda considerarse hogar del yo. El yo es más parecido a una ilusión generada por el cerebro como mecanismo de supervivencia. Una “separación necesaria” pero irreal.  No existe nada como “yo” o “mío” a lo que aferrarse.

Paco Ramírez no eres tú, son 11 letras, que no tienen nada que ver contigo. No es más que una etiqueta. “Portero de discoteca” tampoco es algo que te define como ser en el mundo, no es más que otra etiqueta que pones a aquello a lo que te dedicas profesionalmente. Recuerda que el lenguaje es un invento  humano, y como tal no puede definirte. Todo lo que puedas considerar ser tú no son más que instrumentos mentales  para la supervivencia y desarrollo de la vida en sociedad. Recursos lingüísticos prácticos pero irreales.

Piénsalo, ¿cómo 4 letras (Paco) pueden definir la inmensa complejidad que supone la vida?

Tú tampoco eres la voz que suena en tu cabeza. Dicha voz, tus pensamientos, funcionan de forma parecida a una grabadora que se reproduce automática y constantemente sin previo aviso. ¿Qué es lo que graba? Graba tus experiencias, todo lo que has vivido, y te las suelta en forma de juicios, palabras o melodías cuando menos te lo esperas. Pero esas palabras resonantes no tienen nada que ver contigo.

Si tú fueras tus pensamientos, no tendrías la capacidad de observarlos, igual que no puedes observarte el ojo derecho con el ojo derecho o tocarte la yema del dedo índice de la mano derecha con la yema del dedo índice de la mano derecha. Y de esa observación consciente trata precisamente la meditación. Tú eres el que observa esas palabras. El conocedor. La conciencia.

Cuando descansamos en la conciencia la visión centrada en el yo se disuelve y te acercas a tu verdadera naturaleza.

MEDITACIÓN EN MEDICINA: JOHN KABAT-ZINN Y EL PROGRAMA REBAP (MBSR)

 

Kabat-Zinn

El doctor Kabat-Zinn es uno de los principales impulsores del Mindfulness en occidente y la figura que implementó la práctica en el ámbito médico.

El mindfulness como práctica es tan valioso no porque haya sido estudiado en condiciones de laboratorio, avalada por los mejores neurocientíficos o practicada por los más respetados líderes espirituales. Es valioso porque es práctico y simple. Puede ser llevado a la vida diaria. Puede mejorar tu vida. Y puede usarse todo momento y en cualquier lugar.

John Kabat-Zinn, médico y profesor emérito de la facultad de medicina de Massachusets es el principal responsable de la aplicación del mindfulness al ámbito clínico en occidente. Este hombre implementó la atención plena en los hospitales como complemento al tratamiento médico convencional de cara a la reducción del estrés y recuperación de la salud.

Y sus resultados fueron excelentes. Tan excelentes que su  conocido como Programa de Reducción de Estrés Basado en la  Atención Plena (PREBAP, o MBSR por sus siglas en Inglés) ha tenido una difusión mundial.

En la actualidad, el PREBAP se aplica desde Seattle hasta Miami, desde Worcester (Massachusets), donde comenzó, hasta San Diego (California), desde Whitehorse (Yukón) hasta Vancouver, Calgary, Toronto y Halifax. Desde Hong Kong hasta Gales y desde México hasta Buenos Aires. También se lleva a cabo en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), en Australia y en Nueva Zelanda y, desde hace mucho tiempo, en los centros médicos de Duke, Stanford, Wisconsin, Virginia, y otros importantes centros médicos estadounidenses.

Aquí, en España, durante la carrera de Medicina, ni una sola palabra. Al menos en Málaga. ¿Esa es la formación actualizada y vanguardista que quieren conseguir?

Cada vez hay más terapias en psicología clínica basadas en la meditación de la atención plena, como la terapia cognitiva basada en la atención plena (MBCT), muy eficaz, por ejemplo, en evitar recidivas en trastornos depresivos.

Hay programas de atención plena dirigidas a los “sin techo”, a los barrios más conflictivos, a los pacientes con cáncer, al tratamiento del dolor o a cardiópatas. Incluso hay programas dirigidos a futuros padres.

La atención plena se enseña hoy en bufetes de abogados y se imparte a alumnos de varias facultades de derecho americanas. Las fuerzas militares americanas lo usan.  CEOs de todo el mundo asisten a retiros de meditación. Escuelas públicas y privadas están poniendo en marcha programas de meditación en primaria y secundaria.

Hasta Phil Jackson cuando entrenaba a los Chicago Bulls practicó la atención plena junto a su equipo. Más tarde, entrenando a los Lakers hizo lo mismo, y no les fue nada mal. En el ámbito del deporte de élite, pocos atletas son ya los que no se benefician de la práctica continuada de este arte.

La meditación ya no es cosa de unos pocos locos o raros. Estamos empezando a darnos cuenta de la capacidad del momento presente para aumentar la claridad y la comprensión mental, la estabilidad emocional y nuestra calidad de vida.

Y nos hemos dado cuenta en el mejor momento

BUDISMO: LA CIENCIA DE LA MENTE

 

Si bien los primeros indicios de prácticas meditativas quedan recogidos en los textos Vedas hindúes, es el budismo el gran impulsor de la meditación y a través del cual es generalmente reconocida. Las escuelas budistas llevan practicándola dos milenios y medio. Con todo y con eso, no es hasta hace unos años (años 60) cuando el mundo occidental empezó a interesarse por tales prácticas.

Siempre trato de ofrecer el budismo a quien se interesa por él, no como una religión o dogma, ni siquiera como una doctrina, sino como una ciencia. De la misma forma, considero al Buda como un gran  científico de su época que a diferencia de nosotros, no contaba con la Resonancia Magnética (RM), la espectrometría de masas en tándem, la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) o la pirosecuenciación génica para ejercer sus mediciones. Su único instrumento era su propia mente.

Dalai

“Si la ciencia prueba alguna creencia del Budismo como falsa, entonces el Budismo tendrá que cambiar”. Ningún dogma religioso realizaría jamás tan humilde y noble afirmación. Esto posiciona al Budismo más cerca de una práctica filosófica que de una religión.

Como toda ciencia, debe tener un objeto de estudio y una metodología definida, plantear hipótesis, refutarlas o validarlas y ante todo, generar conocimiento útil para la humanidad. El budismo cumple con todos los criterios.

Siendo su objeto de estudio la mente en su estado natural, su método científico se ajusta mucho a los estándares de la ciencia. Se trata de un método siempre en proceso de cambio y desarrollo, compuesto de un cuerpo central de procedimientos y establecimiento de leyes naturales destiladas a lo largo de miles de años de investigación en el mundo interno de la psique humana.

Tales procedimientos metodológicos son la observación, autoindagación e introspección sumamente disciplinadas, el registro preciso, la cartografía de las experiencias relativas a la naturaleza de la mente y la verificación y confirmación empírica y directa de los resultados puestos de relieve a lo largo de todo el proceso.

El laboratorio de experimentación eres tú y los recursos necesarios para la investigación son la motivación y unos cuantos minutos al día. Los beneficios de tal investigación duran toda la vida y son el mejor pasaporte hacia un conocimiento profundo de uno mismo y la antesala a una vida de carácter, juicio y voluntad.

Dos formas de ver la meditación

 

De forma práctica pero artificial, podemos considerar dos tipos distintos de meditación atendiendo a su esencia y propósito. Los nombres son totalmente inventados. Solo pretendo que se entienda el concepto:

  • Meditación utilitarista. Se trata de aquella meditación que realizamos por algo, con un fin en mente. Ese fin puede ser la reducción de estrés o ansiedad, conseguir mayor capacidad de concentración o simplemente la mejora personal en el sentido en el que Abraham Maslow la entendía: la auto-actualización. Es aquella que solemos practicar en occidente.
  • Meditación esencial. Podríamos llamar meditación esencial al perfil de meditación que se realiza sin ningún tipo de pretensión. El método del no-método o de la inacción. Es más cercana a un estilo de vida, a una forma de ser, que a una práctica. Dicha meditación entiende que no hay nada que perseguir porque todo lo que necesitas ya está aquí. Es una forma más profunda y espiritual de ver la meditación que abraza la plenitud de todo lo que es y todo lo que hay en tu vida.

La primera forma de ver la meditación es la más popular en occidente y la que se suele practicar. Las personas suelen interesarse por la atención plena y meditación ante alguna promesa de que pueden mejorar ciertos aspectos de sus vidas. Muchos adeptos comienzan la práctica a raíz de una crisis personal, ya sea una enfermedad amenazante para la vida, una ruptura amorosa o cualquier situación que genere un dolor intenso. Esta manera “interesada” de inmiscuirse en la meditación es totalmente natural, comprensible y aceptable.

De alguna forma, nuestra mente  occidental tiene problemas entendiendo que es posible realizar una actividad sin ningún fin predeterminado. La actividad es el fin en si mismo y así lo entienden en oriente.

Pero se que alguno se preguntará: ¿Por qué tendría que emplear mi esfuerzo, disciplina y tiempo en realizar una actividad sin pretensiones de conseguir nada? La respuesta a esta pregunta no existe en forma de palabras. Tan solo podría decir que “la mejor forma de aprender el juego es jugándolo”.   Es la experiencia de la práctica la que contesta la pregunta. Y aquellos que consiguen hacer de la meditación una práctica diaria suelen estar de acuerdo en que implementarla en sus vidas fue una decisión más que acertada.

LA MEDITACIÓN NO ES LO QUE PIENSAS: MITOS Y MEDIAS VERDADES

 

A la hora de aprender una disciplina se corre el riesgo de “desinformarnos” sobre ella y llevarnos una impresión poco ajustada a la realidad. Esto mismo ocurre con la meditación. La concepción popular de la meditación y los estigmas que sufre frecuentemente la distorsionan. Por ello vamos a dedicar algo de tiempo a definir aquello que la meditación NO es.

  • NO es una forma de esoterismo o misticismo. La meditación no tiene nada que ver con comportamientos sectarios, brujería ni las cartas del tarot. Si meditas no te vas a convertir en mago, por muy raro que seas o mucha barba que tengas.
  • NO es un método para convertirte en “Jedai” y alcanzar la imperturbabilidad emocional. Muchos piensan que meditando quince horas al día se van a convertir en el último Samurai y hacer macedonias con su Katana. Siento decepcionarte si es tu caso.
  • NO es una forma de huir del mundo cruel. La meditación no es para pusilánimes o pobres de espíritus que, incapaces de afrontar el mundo exterior se encierran en una segura realidad interior. Si esa es tu idea de la meditación, estás muy equivocado. De hecho, la meditación es un ejercicio de libertad, voluntad y buen criterio.
  • NO es un método para dejar la mente en blanco. Este es uno de los mitos más arraigados. La meditación no consiste en dejar la mente en blanco “todo el tiempo que puedas”. Si tratas de hacer eso te volverás loco, porque es imposible. La meditación trata de observar el contenido de tu conciencia sin juzgarlo y sin dejarte llevar por él. Observar sin juzgar, no dejar en blanco.
  • NO es una técnica de relajación. Si bien uno de los principales “efectos secundarios” de las distintas prácticas meditativas es un estado de relajación profunda, paz y serenidad, no es el objeto primordial de la meditación.
  • Una práctica religiosa o un rezo. Desasocia ahora mismo la meditación con la religión. La meditación y en concreto la atención plena es una característica universal de la mente humana y no entiende de razas o culturas. ¡Estamos hablando del cultivo de la atención! Por favor, descambia la sotana y el turbante ahora mismo.

El siguiente paso es acercarnos a lo que la meditación SÍ es:

  • Una forma de ser y de percibir. La meditación no se desempeña únicamente 15 minutos por la mañana. Es una característica de tu conciencia que te acompañará durante toda la vida si tienes el valor de implementarla.
  • Una herramienta de conocimiento. Y una herramienta muy poderosa. La percepción aséptica, neutra, no juiciosa de la realidad tanto externa como interna hipertrofiará ese conocimiento no conceptual que todo ser humano tiene. Llámalo intuición, inteligencia universal, inteligencia innata o “no sabía por qué, pero era esa respuesta”. Da igual, es lo mismo.
  • Una herramienta de análisis de la mente. Lo hemos comentado antes: la ciencia de la mente. La calidad de tu mente determina la calidad de tu vida. El estudio y cultivo del factor que determina la calidad de tu vida, a mi parecer, merece todo el esfuerzo y dedicación del mundo.
  • Un intento humano por eliminar el sufrimiento. La meditación no cambia tus circunstancias externas, pero te permite cierta “inmunidad” ante aquellas circunstancias que de otro modo serían dolorosas. La meditación es un colchón emocional que te permitirá afrontar los reveses de la vida de una forma más serena y profunda. Y aquellos que la practican te confirmarán que funciona.
  • Un gran entrenamiento de la conciencia. En la línea de lo que hemos comentado hasta ahora.
  • Una herramienta de autocontrol. Es poderosamente provechosa cuando tratamos de instaurar o eliminar hábitos. Ya hablamos recientemente sobre la importancia de permanecer despiertos en el proceso de creación de hábitos. La meditación te hace consciente y por lo tanto menos susceptible a ceder a los impulsos. Te permite observar el impulso a distancia y te da espacio para tomar una decisión u otra.
  • Una herramienta para restaurar la homeostasis y con ella la salud. Intensifica la respuesta inmune, reduce el estrés y se ha demostrado efectivo en una miríada de situaciones clínicas distintas que analizaremos en otra entrada.
  • Una forma de “entrenar” la felicidad. La meditación desarrolla aquellas características mentales que son causa de felicidad: compasión, empatía, bondad, amor, conexión, etc.
  • Un catalizador de la transformación interna y externa. Se trata sin duda de un camino apasionante hacia el perfeccionamiento progresivo de uno mismo. Y no olvidéis nunca que progreso = felicidad.

TIPOS DE MEDITACIÓN

 

Siendo muy prácticos y reduccionistas podríamos considerar tres tipos básicos de meditación:

Meditación concentrativa

Consiste en mantener el foco sobre un elemento específico, ya sea el proceso de respirar, un mantra o un objeto físico. La única regla: volver a llevar voluntariamente la mente al objeto de meditación cuando nos demos cuenta de que hemos divagado. Simple. Efectivo.

Meditación de la atención plena

Esta técnica no utiliza un elemento en el que concentrarse, sino que promueva la exploración atenta de la cambiante experiencia vital según se desarrolla en el tiempo. También es conocida como presencia abierta. Las reglas: presta atención no conceptual y no juiciosa a cada elemento que aflora en tu conciencia en el momento en que lo hace: pensamientos, sentimientos, sensaciones, imágenes, etc.  Trata cada uno de esos elementos como nubes que pasan por el cielo. Observa las nubes pero no te enganches a ellas porque tirarán de ti y te arrastrarán.  También puedes tratarlas como a un niño emberrinchado: obsérvalo amablemente pero no le hagas caso ni le sigas el juego. Mantén tu conciencia en el ahora.

Meditación del amor-bondad

Dicha meditación pretende la creación de un sentimiento positivo de amor, bondad o gratitud y la  focalización en ese sentimiento durante el máximo tiempo posible. El desencadenante del sentimiento puede ser una frase, un mantra o la recreación mental de una escena.

 

¿POR QUÉ MEDITAR?

 

“Solo vivimos una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente”

                                                                                                                      Gregg Plitt

El perfeccionamiento de la atención ha dejado de ser un lujo y se está convirtiendo cada vez más en una necesidad. La atención es una característica primordial y esencial de la conciencia humana. Aquello en lo que nos concentramos dirige la dirección de nuestras vidas.

Desatención como desventaja evolutiva

 

Hace 30.000 años el desarrollo de la atención era una cuestión de vida o muerte. Si te alejabas del presente durante mucho tiempo no durabas mucho: caías preso de alguno de los infinitos peligros que acechaban por aquel entonces. El déficit atencional  de aquella época se convertía en una clara desventaja evolutiva. Desventaja que en la actualidad ha desaparecido. Bien es cierto que ellos lo tenían mucho más fácil que nosotros.

¿El motivo? Nuestra sociedad se está convirtiendo en un motor perfecto del déficit de atención crónico. La velocidad que nuestros estilos de vida demandan junto a las necesidades autoimpuestas hacen que sea extremadamente difícil centrar la atención en el ahora.

Sociedad patológicamente distractora

 

Te levantas y compruebas el e-mail: 15 correos nuevos, la mayoría irrelevantes y cada uno con un asunto distinto que atender. Empieza la divagación mental. Acto seguido, te preparas el desayuno a la vez que das los buenos días por Whatsupp a cinco personas distintas, esperando por supuesto sus contestaciones. Te vistes y preparas pensando en los e-mails y en las contestaciones que tus interlocutores te han dado, pero el show continúa. En tu trabajo, sigues pendiente de la última nimiedad que tengan que contarte o del último e-mail publicitario que llegue a tu bandeja de entrada. Al llegar a casa, tu mente sigue dándole vueltas al follón que has tenido con tu jefe. Por la tarde decides dedicar tiempo a tu familia, pero aunque estás físicamente presente tu mente sigue elucubrando en su conversación mental. ¿El resultado? Se nos va la vida.

Si cogiéramos por la calle a cien personas y les preguntásemos si consideran importante la vida, todos con alguna excepción responderían que sí. Por supuesto que la vida es importante, ¿cómo podría no serlo?

Pero la realidad es que nuestros actos, actitudes y comportamientos no reflejan esa presunta importancia. Vivimos como si la vida no importase. Hasta que es demasiado tarde y te das cuenta de que no has vivido en absoluto. Existir es muy sencillo, pero vivir es un arte que muy pocos consiguen dominar. De hecho, es extremadamente raro encontrar personas vivas en el mundo en que vivimos.

Debemos hacer algo ahora mismo para despertar del este matrix. El ser humano es capaz de permanecer sumido en sus pensamientos años, incluso décadas. Décadas sin darse cuenta de que vive en una ilusión. Hasta que un día una crisis personal: enfermedad, pérdida o drama, le hacen despertar. No esperemos a que llegue la crisis, despertemos ya.

Posibilidades de mejora

 

Al margen de su beneficio principal: el ayudarnos a despertar y evitar que la vida se nos escape entre los dedos, la atención plena trae una serie de “efectos secundarios” que transformaran tu vida para bien en el ámbito biológico, psicológico y conductual.  Ellos por sí solos son motivo más que suficiente para meditar. Te dejo unos cuantos en este pequeño diagrama:

Conciencia 1

 

El pasado y futuro no existen

 

Párate a pensar en una afirmación tan sencilla que roza lo ridículo: la vida se desarrolla en el presente. ¿Cómo? Que la vida se desarrolla en el presente. Voy un paso más allá: el pasado y el futuro no existen, literalmente. Son constructos mentales, pensamientos, herramientas como el lenguaje o la imaginación. Herramientas útiles, pero solo herramientas. Lo único que existe es el infinito ahora. El tiempo, el pasado y el futuro son constructos humanos. Darse cuenta de esa distinción es profundamente transformador.

Y si la vida se desarrolla en el ahora, ¿tiene sentido hipertrofiar las habilidades que nos anclan a ese ahora? A mi parecer sí lo tiene. Monitoriza tu mente, captúrate cada vez que tu mente divague al pasado o al futuro y vuelve al presente. Es agotador, sí, pero merece la pena.

Actúa como si de verdad te importase tu vida

Si crees que el artículo es de utilidad, por favor, promueve su difusión.

¡Muchas gracias!

LIBROS RECOMENDADOS

  • La práctica de la atención plena –John Kabat-Zinn
  • 7 treasures of awakening: the benefits of mindfulness –Joseph Goldstein
  • The power of now – Eckhart Tolle
  • Focus –Daniel Goleman
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5 comentarios

  1. Increíble entrada. Espero impaciente la continuación. ¡Muchas gracias!

    • Muchas gracias a tí =D

      BorjaBandera
  2. Inspirador y un camino a seguir para muchos, sigue así 😉

    • Muchas gracias Nacho! A seguir =D

      BorjaBandera

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