EmpoderaT series #008: La razón por la que te sientes perdido

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EmpoderaT series #008: La razón por la que te sientes perdido

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Te sientes perdido.

Sientes que no encuentras tu lugar en el mundo, que te quedas atrás mientras todos avanzan.

Estás continuamente buscando qué podrías hacer o ser para dejar de sentirte tan vacío

Tu búsqueda de ídolos, de luces que te guíen, es interminable.

Pero al final de tu búsqueda te sigues sintiendo perdido.

Te contaré algo que sabes, pero que no quieres ver.

Nuestra época encierra infinitud de oportunidades, pero también miles de peligros. Uno, de ellos, astutamente camuflado, arruina la vida de millones, y puede arruinar la tuya. 

Ese peligro se llama “Yo quiero ser como tú”

Nos pasamos el día empapándonos de vidas ajenas en Instagram, Facebook y Twitter. Compulsivamente. Como una persona bulímica.

Somos la sociedad más conectada que ha visto la luz del sol. Tenemos acceso a las vidas de lujos, yates, vacaciones en Ibiza y compras exuberantes de aquellos que parecen haber “triunfado”.

Te apegas a todo lo que brille ahí fuera, con la esperanza de que eso pueda añadir más sentido a tu vida.

Pero has confundido inspiración y admiración con aspiración.

Admirar los grandes logros de otros está bien. Querer hacer cosas grandes está bien. Seguir buenos consejos está bien. Dejarse motivar e inspirar por otros está bien. Tener hambre de mejora está bien.

Pero querer convertirte en quien no eres está asquerosamente mal. 

Aspirar a ser quien no eres está mal. Muy mal. ​

No te gusta el diseño gráfico y para aprender a utilizar Dropbox dedicaste una semana, pero quieres ser Steve Jobs.

Tu biceps, después de entrenar durante años, no pasa la circunferencia de una cebolleta, pero tu quieres ser como Arnold.

Odias a la gente, no puedes hablar durante más de diez minutos con nadie sin discutir, pero quieres ser Médico, porque alguien te ha dicho que es muy guay y te da mucho prestigio y dinero.

No eres capaz de hablar delante de tu clase de instituto, pero quieres ser el próximo Matt Damon.

​Lamentablemente, el éxito no llega tras solo decidir quien o qué vas a ser y ponerte en marcha. 

Llega tras el análisis pormenorizado de quien eres tú y cuáles son tus capacidades, y la maximización de esas mismas capacidades hasta el infinito.

Con esto no quiero decir que no puedas ser actor, o culturista, o médico, o cualquier otra cosa. Solo quiero decir que existe una legión de personas ahí fuera que deciden qué van a ser, no en función de quienes ellos son (lo desconocen), sino en función de lo que más brilla. ​

En función de lo más aceptable socialmente.

En función de lo que más likes y palmaditas sociales aporte.

Arrastran la necesidad de aceptación que todos tenemos en nuestra adolescencia hasta la edad adulta.

¿El resultado?

Que viven la vida de otros. ​

Ya sabemos como funciona la farsa.

Cientos de miles suben sus vidas a la red, maquilladas hasta la náusea, con el fin de causar buena impresión, de obtener esa palmadita en la espalda. Sus vidas son el producto, y tu eres el consumidor.

Tus ídolos virtuales, aquellos a los que quieres parecerte, despliegan sus éxitos con toda la ostentosidad que les es posible.

Y tú, claro, quieres ser como ellos. ¿Cómo iba a ser de otra forma? Ellos son alguien y tú no eres nadie, ¿verdad?

No.

El problema es que tú no puedes ser como ellos.

Su lugar está cogido. Tú no puedes ser Elon Musk, tú no puedes ser Steve Jobs o Mark Zuckenberg. Tú no puedes ser Pewdewpie o Elrubius. No puedes ser Miley o Avril Lavigne. No puedes ser el próximo Nelson Mandela, no puedes ser Usain Bolt ni Bruce Lee.

Lo siento, no puedes. Que se te meta en la cabeza.

¿Y por qué?

Pues porque sus puestos ya están cogidos por ellos. Son únicos y no intercambiables.

La razón por la que te sientes perdido es porque el mundo te ha dicho que para encontrarte tienes que mirar hacia fuera, hacia los demás, hacia lo que otros hacen. Y tú te pasas el día mirando hacia fuera, hacia lo que hacen otros, hacia los “éxitos” y logros de los demás. Hacia la alegría y la pandereta.

¿De verdad quieres sentirte bien así?

Aún no he visto a nadie subir a las redes sociales la caída de su empresa, o cuando le despidieron del trabajo de sus sueños, o cuando 10 editoriales seguidas le dijeron a un escritor que no iban a publicar su libro, o la muerte de su perro, o el momento en el que, por malas decisiones se perdió una fortuna.

Admirar el ruido que otros hacen en las redes sociales, incluso cuando ese ruido es legítimo, verídico y digno de admiración, tiene otro peligro.

Estás viendo la cima y no el resto de la montaña. Te dejas atrás la realidad. La pasas de largo. Te dejas atrás los rechazos, las penas, los agobios, las caídas, los golpes, las relaciones rotas, los millones perdidos, los episodios depresivos, los episodios maníacos, los tranquimazines y las peleas familiares.

Te dejas atrás todo eso, que forma parte del éxito, y te quedas fijado en el punto final: la alegría y la pandereta.

Pero por si fuera poco, la fijación en los demás encubre otro peligro más: todo ese tiempo que empleas mirando hacia fuera, hacia la brillantina, es tiempo que podrías haber pasado descubriéndote a ti mismo, mirando hacia dentro. No me refiero a una actitud egoísta centrada en tu ser, no. Me refiero a descubrir quién eres y para qué estás aquí, a analizarte.

Entonces, para encontrar tu camino, el tuyo de verdad, debes empezar a mirar hacia dentro.

Te sientes perdido porque no te has parado a buscar tu camino, estás esperando que otros te lo indiquen, y así no funciona el juego. 

¡Joder, es simple: no has encontrado tu camino porque no te has parado a buscarlo!​

Te levantas y miras por una ventana virtual, una y otra vez, esperando encontrar respuestas. ​

Y esto te ocurre porque aún no te has dado cuenta de que eres únic@.

Tú ADN no ha existido nunca ni volverá a existir cuando desaparezcas de este misterioso lugar.

Las posibilidades de que nacieras fueron de una entre 4.000.000.000.000.000.000 (4 trillones).

Tus aspiraciones, tus aptitudes, habilidades, ideales y características son únicas en su especie.

Joder, esto no es una interpretación mía, no son un intento de que te sientas mejor, o único. No.

Es un hecho. ​

Focalizar tu atención en los demás es un atentado terrorista contra tu alma.

Es una negación de lo que eres.

Es una catástrofe en todos los sentidos.

Es haber vivido sin haber vivido.

Pero ahora viene la parte feliz de la historia. Existe un Mark Zuckenberg, un Elon Musk, un Nelson Mandela, Un Richard Branson, un Dwayne Johnson, un Matt Damon y una Taylor Swift dentro tuya.

Sí, están ahí, esperando que los despiertes.

Solo que no se llaman así, se llaman como quiera que te llames tú.

Encontrar tu camino pasa por dejar de mirar fuera, tirar el móvil por la ventana y empezar a mirar dentro.

¿Mirar a qué?​

A lo que te motiva, a lo que te quita el sueño, a lo que despierta tu interés, a tus fortalezas, a lo que te enfada, a lo que te emociona, a lo que te ilusiona y te entusiasma, a tus pasiones, a tus miedos, a tus fantasías y a tus sueños.

Esas son las verdaderas señales que te indicarán tu camino, que te dirán por dónde ir y por donde no.

Lo demás son pasatiempos, distracciones, inocentes en algunos casos y peligrosas en otros.

Lo gracioso de esta historia, es que cuando miras lo suficientemente hacia dentro y encuentras tu senda, empiezan a pasar cosas divertidas. Otros, empiezan a imitar tus pasos, cometiendo el mismo error que tú cometiste al principio. Cuando comienzas a recorrer tu camino, cosas buenas pasan.

La gente valora lo que haces como algo genuino y no una copia más.

La gente piensa que aportas valor al mundo.

Si vendes algo, te compran.

Si escribes algo, te leen.

Si dices algo, te escuchan.

Ya no eres una vocecilla más entre un gran barullo.

Ahora tienes voz propia.

Date cuenta que tus ídolos, aquellos a los que admiras, son tus ídolos porque en vez de buscar una personalidad exitosa y tratar de replicarla, decidieron potenciar y explotar al máximo la suya propia.

Decidieron no conformarse con lo que el mundo le ofrecía. Decidieron dejar de ser consumidores y empezar a ser creadores. Decidieron dejar de mirar el partido de fútbol y empezar a jugar.

Además, esta unicidad tuya implica que puedes estar tranquilo, nadie te va a quitar el puesto. Tu puesto en el mundo es intransferible.

Pueden quitarte tus ideas, pueden imitarte de mil formas, pero nunca lo harán mejor que tú. Porque no pueden.

Vacúnate de una vez contra la enfermedad que más sueños y potencial entierra en el siglo XXI: el “Yo quiero ser como tú”.

Tú debes ser como tú, y cuando lo consigas, no querrás ser como nadie más.

Deja de buscar fuera, el tesoro está dentro.

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Dr. Bandera

Médico Interno Residente (MIR). R1 Endocrinología y Nutrición. ¿Mi pasión? El potencial humano. ¿Mi misión? La optimización de la salud desde una perspectiva integradora.

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