La única enseñanza espiritual que todo no-espiritual debería conocer

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La única enseñanza espiritual que todo no-espiritual debería conocer

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Lo espiritual nació como manera de afrontar el sufrimiento humano. La dimensión espiritual siempre ha estado presente en cada una de las tradiciones, culturas, naciones y grupos humanos a lo largo de los milenios. 

Tal dimensión, el terreno de lo no tangible, de lo no medible y de lo no constatable, ha sido y es cada vez más denostada e ignorada por unos y por otros. Equiparamos espiritualidad a religión, a dogmatismo, a fundamentalismo, a injusticias sociales, a autoridad.

A cosas malas. 

¿Pero tiene la espiritualidad algo que ofrecer al hombre y a la mujer del siglo XXI ?

La espiritualidad, despojada de todo dogmatismo religioso, que poco o nada tiene que ver con ella, se convierte en una herramienta eminentemente práctica con la función de aliviar o acabar con el malestar que TODOS sentimos a lo largo de nuestras vidas. 

Nada de rezar, bautizarte ni leer pasajes bíblicos. Se trata de mirar hacia dentro para eliminar el malestar, en vez de mirar hacia fuera buscando distracción, adicción o dependencia. 

La figura de "maestro espiritual" tiene por misión la de zambullirse en la sabiduría aportada a lo largo de los siglos por diferentes tradiciones y culturas del planeta, asimilarla, comprenderla, transformarla, hacerla asequible y digerible a la población y, en último término, ofrecerla en bandeja de plata para que los que no hemos estudiado tanto podamos utilizarla para nuestro bien. 

Eckhart Tolle es uno de esos maestros tan peculiares. Personas que se dedican a difundir conocimiento inmanente, perenne, que ha ayudado y seguirá ayudando a millones de seres humanos. Su obra maestra, El poder del ahora, fue un libro que cambió por completo mis procesos mentales y mi visión del mundo

Un gran profesor, de los mejores que he conocido, siempre nos dijo que un médico está obligado a pisar áreas del saber muy diferentes a la Medicina, cuanto más diferentes, mejor. 

Quizás de esta forma nos alejásemos de convertirnos en lo que Ortega y Gasset definió como el sabio-ignorante, el hombre-masa o el especialista-bárbaro. 

Bajo estas premisas, hoy os traigo un pellizco del conocimiento que Eckhart Tolle se encarga de difundir, el que creo que es el pellizco más importante. Se trata de la enseñanza espiritual subyacente en todas las tradiciones, culturas y religiones habidas y por haber. 

Y te consideres o no una persona espiritual, si no quieres sufrir, estás obligado a conocerlo. 

La disfunción humana más básica

​El ser humano ha acabado con la vida de más de cien millones de congéneres solo a lo largo del siglo XX. Ninguna otra especie hace esto ni nada que se le parezca. 

Queramos o no, hay algo en nosotros profundamente erróneo, peligroso y disfuncional.​

Esta "equivocación humana" es la identificación con la mente, identificación que da vida al archiconocido ego, que a su vez genera sufrimiento allá por donde pasa. ​

Nos creemos que la vocecilla que oímos todos nosotros dentro de la cabeza, que da pie a etiquetas, juicios y valoraciones sin fin. Que solo se preocupa por dónde vas a estar mañana (o en 5 minutos), que anticipa el futuro generando ansiedad, que se aferra a tiempos pasados, somos nosotros. Pero no, no lo somos. 

Como comentaba en esta entrada, lo que tú eres se acerca más al observador de esa conversación mental, es decir, conciencia pura y dura. Si fuéramos la mente, no podríamos observarla, igual que no puedes verte el ojo derecho con el ojo derecho. Mente es objeto, tu (conciencia) eres sujeto. 

¿Y dónde nace está identificación tan patológica?

Pues no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que Descartes, con su famoso, <Pienso, luego existo>, se encargó de difundirla. El filosofó equiparó "Pensar" con "Existir" o "Ser". 

Craso error.

El pensar, al menos compulsivamente, tal y como lo hacemos continuamente, es un obstáculo para ser.

Vivimos en una sociedad "mentecentrica", nos hemos convertido en adictos al pensamiento. No podemos parar de pensar, literalmente. Si a algún compañero Psiquiatra le llega un paciente a las urgencias del hospital diciendo que oye voces que le instan a hacer cosas, con toda certeza lo ingresaría y le daría un diagnóstico.

Todos nosotros no somos muy diferentes de esta persona. Todos nosotros llevamos constantemente entre las dos orejas un ruido mental incesante que nos enturbia la realidad. Que no nos deja ser.

Todos estamos locos, en mayor o menor medida, y cada vez más.

​El reflejo de esta locura, de equiparar nuestra identidad, lo que somos, con nuestra mente, es precisamente la sociedad en la que vivimos. Los millones de muertes prescindibles. Las masacres. Las bombas. Los atentados. La negatividad. El odio. 

Y el mecanismo es muy sencillo: la mente es experta en fragmentar, en buscar peligros y afrontarlos, en sobrevivir, en establecer juicios y etiquetas que calmen su ansiedad e incomprensión del mundo. La mente es violenta y agresiva por naturaleza. ​Una herramienta poderosa bien utilizada y destructiva si la dejamos vagar libre.

Y lleva siendo así desde que el hombre es hombre. Desde que nuestra especie tiene memoria, la identificación con la mente y el ego consecuente han generado sufrimiento a ella y a las especies vecinas. Impulsiva y compulsivamente. Somos generadores de sufrimiento.

Por eso Buda dijo que la iluminación no es otra cosa que el fin del sufrimiento. Nada esotérico, místico o sobrenatural. Y a ese "fin del sufrimiento" es a lo que la espiritualidad ostenta.

Y en un mundo que se va al carajo, acercarnos a este "fin del sufrimiento" es cada vez más importante. Es una necesidad imperiosa.

Por eso, entender y comprender enseñanzas espirituales como herramienta para dejar de generar sufrimiento a tí y a otros no es ​un hobby de chamanes y gente raruna. 

Es lo que toca si queremos seguir dando vueltas por este pedrusco rodante llamado Tierra.

La única enseñanza espiritual: el AHORA

Cuando grupos humanos distanciados por miles y miles de kilómetros en el espacio y cientos y cientos de años en el tiempo, que no comparten absolutamente nada más que ser humanos, que tienen creencias diferentes y que ven el mundo de forma diferente​, dicen cosas similares, a mi se me ponen las orejas tiesas. 

Desde que el hombre mea de pie (y la mujer agachada), el ser humano ha reconocido ciertas verdades y las ha transmitido. Maquilladas con parábolas, metáforas, símiles, analogías y mil y un recursos literarios, han sido transmitidas a lo largo del tiempo. 

Algunos han sabido reconocer la verdad subyacente. Otros la han tergiversado y utilizado para controlar a otros. Algunos han creído estas manipulaciones y otros aún viven hoy subyugados y manipulados por ellas.

La espiritualidad y la religión nacieron como un instrumento de liberación y se convirtieron en un elemento​ de control, especialmente esta última. 

La verdad resonante que encontramos en todas las religiones habidas y por haber es una sola:

El fin del sufrimiento está en el ahora.

Así de claro. Si quieres dejar de sufrir, salte de tu mente y entra en el ahora. Tan fácil y tan difícil. ​

Religión: de la liberación al control

​Miles de personas se levantan los Domingos para ir a la Iglesia y escuchar al cura decir cosas que suenan muy bonitas, tales como:

  • No te preocupes por el mañana, porque el mañana se resolverá por sí mismo
  • Nadie que ponga las manos en el arado y mire atrás estará preparado para el Reino de los cielos
  • Los hermosos lirios no se preocupan por el mañana, viven relajadamente en el ahora intemporal y Dios les provee abundantemente
  • Y Jesús les dijo a sus discípulos: ¿Por qué estáis ansiosos? ¿Puede la ansiedad añadir un solo día a vuestra vida?

​Entonces, todos asienten y sonríen, sin captar ni un ápice de lo que se quiere decir en estos pasajes y citas bíblicas. Es la religión utilizada para lo contrario de lo que sirve. El Domingo siguiente, repiten. Y así una y otra vez. 

Y por eso seguimos y seguiremos escuchando "Si Dios quiere", "Le pido a Dios que no nos falte Salud", "Que Dios te escuche". El 99% de "creyentes" ven a Dios como una figura autoritaria, patriarcal, que decide sobre la vida de las personas, que tiene el poder y que es ajeno a uno mismo.

Lo ven como a un padre benévolo al que, en cierto modo, hay que temer.

​Y eso no empodera al creyente. Todo lo contrario.

Otras tradiciones tienen una concepción más sana de "Dios" y lo ven como el principio subyacente a la vida, el "principio rector" No manifestado que permite que lo Manifestado sea. Principio que no nos condiciona o controla, sino que se encuentra en cada uno de nosotros, y por tanto podemos acceder a él. No es extrínseco, sino intrínseco. Está en cada perro, cada delfín y cada ornitorrinco, a la vez que está en nosotros. 

Lo ven como aquello que permite, de alguna forma, que un sinfín de átomos adopten una conformación determinada y no se desperdiguen por el Universo, manifestándose como una persona, un animal, o una piedra. ​

El ahora como enseñanza ubicua

Más allá del Cristianismo, la mayoría de corrientes religiosas tienen el ahora como protagonista.

El sufismo, rama del Islam, tenía la misma concepción del ahora como elemento principal de sus enseñanzas . Rumí, el famoso poeta sufí, dijo una vez "Pasado y futuro ocultan a Dios de vuestra vista. Quémalos con fuego"

Lo que quería decir es que aquello que te aleja de Dios (el ahora) es estar constantemente pensando en pasado o futuro, y que la salvación pasa por reconectar con el ahora.

Es lo mismo que llevan miles de años tratando de enseñar los Budistas. La escuela "especialista en ahora" del Budismo e​s por supuesto el Zen, tan de moda en nuestra cultura. 

Meister Eckhart, otro maestro espiritual que vivió en el siglo XIII (llamarte Eckhart es factor de riesgo para dedicarte a esto), apuntaba en la misma dirección diciendo:

El tiempo es lo que impide que la luz llegue a nosotros. No hay mayor obstáculo para llegar a Dios (el ahora) que el tiempo. ​

Cuanto más embebido en el tiempo (conversación mental, pasado y futuro), más alejado de "Dios" (el ahora). ​

​Pero pensadores, escritores y científicos modernos también señalan esa disfunción básica (la identificación con la mente), a la vez que hacen alusión al ahora como medio para alcanzar la cordura y terminar con el sufrimiento.

Huxley y La Isla​

​Aldous Huxley, en su novela La Isla (el contrapunto a Un mundo feliz) contaba la historia de un hombre que vivía en una Isla donde los Loros recitaban continuamente "¡Aquí y ahora, aquí y ahora!". 

Los habitantes​ de la Isla habían entrenado a los pájaros para que con su mensaje les devolviera continuamente al ahora. Sin duda, Huxley entendía la importancia del ahora para la evolución y mejora humana.

Carl Jung y el Jefe nativo

En uno de sus muchos escritos Carl Jung cuenta una conversación que tuvo con un jefe nativo indio americano. Éste le contaba a Jung: <<Los blancos siempre están buscando algo. ¿Qué están buscando? Los blancos siempre quieren algo. Siempre están inquietos y agitados. No sabemos que quieren. Pensamos que están locos>>.

¿Qué estamos buscando? Todos actuamos como si una corriente interna de desasosiego, inquietud o malestar nos impulsara a buscar compulsivamente "algo" que la aplaque. 

Es la misma corriente de malestar que describió Freud en el Malestar de la cultura. 

Es la consecuencia de vivir en un mundo mental, no real. Es el producto de vivir dentro de la mente. Es el fruto de la inconsciencia. 

¿Cómo reconciliarnos con el ahora?

​Reconciliarse con el ahora no es fácil en absoluto. Muchos años de inercia mental se oponen a ello. La cultura y ambiente que nos rodea tampoco ayuda en absoluto. 

Pero sí que se pueden hacer algunas cosas. Se trata de un entrenamiento, en el que cada sesión fortalecerá un poco más el vínculo que te une al ahora. ​

  • Intencionalidad. La simple intención mantenida en el tiempo de mantenerte más presente te ayudará en ese propósito. Primero, reconoce la importancia de estar presente. Sin tal reconocimiento nunca habrá motivación. Después, comienza monitorizando tu actividad mental. Verás que, cuando comiences a monitorizar lo que pasa en tu cabeza, te cazarás cientos de veces al día en la charla mental. Cuando te hayas cazado, enhorabuena, has dado el primer paso. Has creado un espacio para que la conciencia nazca. Vuelve al presente. Cada vuelta al presente es una "repetición mental", como si de una repetición de curl de biceps se tratase, que fortalecerá el "músculo de la presencia". 
  • Salte de tu corteza prefrontal. Nos pasamos demasiado tiempo en nuestra corteza prefrontal: analizando, planeando, proyectando y anticipando. Nuestros trabajos así lo requieren. Las labores físicas han dado paso a las labores mentales basadas en el conocimiento. Muévete, de la forma que más te guste. Moverte te sacará de esta trampa mental. El yoga o el Tai-Chi pretenden precísamente ésto, sacarte del "área del pensamiento" y llevarte al área del movimiento. Practica movimiento consciente. Ya estés en el gimnasio, sacando al perro o cortando el césped, haz de cada sesión de movimiento una meditación. 
  • Respiración. Por definición, respiras en el presente. No puedes respirar en el pasado ni en el futuro. La magia de llevar tu atención a la respiración es esto mismo, te teletransporta al presente automáticamente, donde no hay problemas, donde no hay ansiedad, donde no hay conflicto. Desarrolla el hábito de prestar atención a tu respiración frecuentemente. No hay mejor manera de salirse de la mente. 
  • Lleva la atención al cuerpo. ¿Puedes llevar tu conciencia a las sensaciones corporales? ¿Puedes sentir como late tu corazón, como se mueve el abdomen al respirar, o el calor que desprenden tus manos? Cada vez que lo hagas, estás saliendo de la mente para entrar en el cuerpo .
  • Soledad, espacio y silencio. El espacio y el silencio son los equivalentes de la conciencia, el ruido y los objetos, son los equivalentes del pensamiento. Los primeros permiten la existencia de los segundos. Los primeros son continente, los segundos, contenido. Prestar más atención al silencio, que permite el sonido y al espacio, que permite las formas, es otra manera de acallar la mente. De igual forma, el ser humano necesita la soledad. Habilita momentos de introspección en tu día, mejor al final del mismo. Solo así podrás restar inercia a tu agitada e inquieta mente.

Reconecta con el ahora. No necesitas hacerlo desde una perspectiva espiritual o religiosa, hazlo desde una perspectiva práctica. Tu salud mental y física, tus niveles de energía, tus relaciones, tus decisiones y tus metas notarán la diferencia. 

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Dr. Bandera

Médico Interno Residente (MIR). R1 Endocrinología y Nutrición. ¿Mi pasión? El potencial humano. ¿Mi misión? La optimización de la salud desde una perspectiva integradora.

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2 comentarios

  1. Tan fácil y tan díficil 🙁

    • Así es, sobre todo aquí en Occidente.

      Dr. Bandera

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