SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA: QUÉ ES, CÓMO ME AFECTA Y QUÉ PUEDO HACER

Sensibilidad al gluten: una nueva entidad clínica que merece la pena conocer

SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA: QUÉ ES, CÓMO ME AFECTA Y QUÉ PUEDO HACER
 \  Medicina  \  Nutrición  \  SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA: QUÉ ES, CÓMO ME AFECTA Y QUÉ PUEDO HACER

SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA: QUÉ ES, CÓMO ME AFECTA Y QUÉ PUEDO HACER

Comparte la información con tus amigosShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageEmail this to someone

​Comes "normal" y frecuentemente te sientes mal. Tus niveles de energía están por los suelos. Sabes que hay algo en tu dieta que no funciona, pero es difícil de objetivar. Estás hinchado/a. Dolores de cabeza. Mala memoria. Falta de concentración. Diarrea.

¿Puedes ser sensible al gluten? ¿Existe tal cosa? ¿Hay ciencia detrás de ello, o solo palabrería, marketing y publicidad anti-gluten?


Los alimentos, como discutía en ésta entrada, son mucho más que un medio para conseguir la energía necesaria para mantener nuestro metabolismo en marcha.

Los alimentos afectan directamente a la funcionalidad de tus sistemas fisiológicos, para bien o para mal.

Cada vez hay más conciencia de que el origen de problemas de salud y enfermedades diversas puede comenzar en la mesa, como pudiera ser el caso del Alzheimer y otras demencias , y ser desencadenados por lo que comemos.

Si la intuición de Hipócrates nos lo comunicó hace más de 2000 años, la ciencia moderna no hace más que confirmarlo.

En el ámbito digestivo esto es más cierto que nunca. Muchos trastornos gastrointestinales (estructurales y funcionales) de elevadísima prevalencia, están causados/empeoran a causa de lo que metes entre tus dientes. La evidencia que apoya el origen nutricional de tales patologías aún es débil, pero llegará.

El caso de las alergias e intolerancias alimentarias es igualmente preocupante. Sabemos que cada vez hay más personas alérgicas, intolerantes o sensibles a algún alimento o grupo de alimentos.

La parte delicada es que la mayoría desconocen que lo son, viéndose su salud perjudicada mientras lo atribuyen a vete tú a saber qué.

-Sí, yo siempre he tenido gases. Serán mis genes gaseosos, digo yo.

-Sí, alguna vez que otra “me voy de vareta”. Digamos un par de veces a la semana. Pero bueno, no es pa’ tanto.

-Sí, es normal para mí que a las 4 de la tarde esté desparramado en el sofá sin energía alguna. Mi trabajo, que es muy malo.

-¿Qué edad tienes?

-20 años

-Ajam.

¿Me entendéis?

Muchas personas se encuentran en esta situación.

Por ello analicemos brevemente una de las intolerancias/sensibilidades alimentarias más prevalentes, junto con la intolerancia a la lactosa y otros componentes de la leche: la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca.

La razón por la que no me decanto ni por la palabra "trigo" ni por "gluten" es​ que, a día de hoy, como argumentaremos, no sabemos si es el gluten el único causante o existen más moléculas componentes del trigo sentadas en el banquillo de los acusados. Todo parece apuntar hacia el segundo supuesto. 

La SGNC y la STNC (siglas de lo que acabo de contar) están en el punto de mira de muchos profesionales médicos y nutricionistas como posibles causantes de intolerancias y sensibilidades alimentarias, al margen de la archiconocida celiaquía, que podríamos definir como franca alergia al gluten y proteínas derivadas.

Otros, lastimeramente, siguen empeñados en que estas nuevas entidades clínicas surgen sólo en la cabeza de algunos frikis que han decidido hacer una dieta sin gluten y llevar un estilo de vida evolutivo.

El primer paso para dar una solución es que la población conozca qué es exactamente la SGNC, cómo detectarla y cómo nos afecta.

Sensibilidad al gluten no celíaca: conociéndola

Areteo de Capadocia, médico griego contemporáneo a Galeno, ya describió la enfermedad celíaca en el primer siglo antes de Cristo. 

No fue hasta 1950, cuando un pediatra holandés, el Dr. Willem Dicke, descubrió al principal causante del problema: el gluten, una proteína presente en el trigo. 

A día de hoy, la celiaquía es bastante conocida por la población y muchos saben que el único tratamiento efectivo para la misma es una dieta estrictamente exenta de gluten. Todo un desafío para aquellos que la padecen.

Pero no hablamos de ella hoy. ​

Sabemos que existen individuos (muchos) que, sin tener los marcadores que los médicos utilizamos para detectar la celiaquía (Anticuerpos antitransglutaminasa IgA, entre otros), presentan sintomatología ante la ingesta de trigo y derivados. Alessio Fasano, uno de los mayores expertos en SGNC, la define muy bien en este trabajo.

Se comen un plato de pasta, un bocadillo, una pizza, una magdalena y simplemente no se encuentran bien. Su cuerpo reacciona de forma más o menos vigorosa ante algún componente del trigo.

Su cuerpo es sensible al trigo.

Hasta hace poco, se ha considerado a ésta sensibilidad/intolerancia casi de índole psicosomática, considerando que “todo está en nuestras cabezas”.

La ciencia en los últimos años, afortunadamente, ha sacado la sensibilidad al gluten de nuestras cabezas y la ha puesto en nuestra barrera gastrointestinal y sistema inmune.

*Párrafo dirigido a los queridos colegas sanitarios*

Queridos colegas sanitarios, hay ya suficiente literatura médica evidenciando que en las personas sensibles al trigo (aquellas que cuentan sentirse mal tras su ingesta, pues hasta ahora no ha habido forma alguna de “objetivar” el trastorno de forma analítica o bioquímica):

  • Tienen mayor reactividad a las proteínas del gluten que la población general (referencia, referencia)
  • Mayor infiltración de eosinófilos en lámina propia (referencia)
  • Mayor expresión intestinal de la tight junction protein Claudina 4 (referencia), TLR2 (Toll Like Receptor 2) e IFNy (interferón gamma) (referencia)
  • Todo ello sugiere, apunta, deja ver, vaticina que existen anormalidades en las uniones intercelulares que conllevan mayor permabilidad intestinal, paso de bacterias a la circulación sistémica, activación inmune y, finalmente, síntomas.
  • No os olvidéis, no obstante, que la SGNC hasta donde sabemos es un trastorno funcional, pues en las biopsias no se encuentra atrofia vellosa o cambios citoarquitecturales, solo cambios inflamatorios (referencia, referencia).

Mecanismos detrás de la SGNC

Sabemos que el sistema inmune es un protagonista en la génesis de los síntomas derivados de intolerancias/sensibilidades. De hecho, un sistema inmune hiperreactivo (como el de muchas personas alérgicas) se asocia frecuentemente a SGNC, como cuenta este trabajo.

¿Pero cómo lo hace? ¿Qué pasa exactamente en tus intestinos cuando tomas trigo y eres sensible al mismo?

Un trabajo recentísimo publicado en la revista Gut realizado por la Columbia University Medical Center arroja mucha luz a este respecto.

En él, se utilizó una muestra de 160 individuos: 80 sensibles al trigo, 40 celíacos y 40 sanos como pera limonera.

Los criterios de inclusión para entrar en el grupo de celiaquía eran:

  • Tener Ac antitransglutaminasa 2 IgA positivos
  • Tener histología celíaca (haber obtenido una biopsia del epitelio intestinal que demuestre los cambios presentes en la celiaquía)

Sin embargo, se realizaron biopsias intestinales a todos los individuos del estudio.

¿Y qué ocurría en el intestino de aquellos NO celíacos pero SÍ sensibles al trigo?

Two words. Permeabilidad intestinal (o leaky gut si eres más english-speaker).

Los siguientes cambios fueron demostrados en las biopsias intestinalis y muestras de sangre de los afectos por SGNC respecto a la población sana:

1- Aumento de los niveles de LBP (LPS binding protein) y CD14s: marcadores de translocación bacteriana. Es decir, moléculas que se elevan cuando los bichitos de tus tripas deciden en rebeldía aventurarse a cruzar la barrera intestinal. Cuando los microorganismos pasan la barrera GI, las células hepáticas o los linfocitos segregan estas moléculas para quelarlos (atraparlos, inutilizarlos), que podemos encontrar elevadas en sangre como heraldo de lo que está pasando en el intestino.

2- Niveles elevados de FABP (fatty acid binding protein), marcadores de daño tisular gastrointestinal. Es decir, moléculas que se elevan en sangre cuando se tiran granadas de mano a tu superficie intestinal y se dañan los tejidos (tirar granadas de mano es una de las actividades favoritas del sistema inmune, por cierto). Son por tanto, testigos indirectos de que una batalla se está librando en tu sistema digestivo.

3- Niveles elevados de Ac antiLPS y antiflagelina. El LPS (lipopolisacárido) y la flagelina son dos proteínas presentes en la pared bacteriana y flagelos de bacterias, respectivamente. Esto es, anticuerpos que el organismo crea cuando bichitos sinvergüenzas están donde no deben estar (sangre) en vez de en su casa (lumen intestinal).

RESÚMEN: si eres sensible al trigo y te expones al mismo, tienes un intestino permeable.

-¿Permeable a qué?

-A bichos y otras toxinas presentes (de forma natural) en tu barriguita.

-¿Y esto qué produce?

-Todos a una: INFLAMACIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO. Cuando esos bichos pasan las barreras naturales tu cuerpo enciende las alarmas (tu sistema inmune es jodidamente inteligente, y no parece terminar de gustarle que los gérmenes deambulen con libertad por tu cuerpo) y hace todo lo posible por eliminar al enemigo liberando citoquinas, produciendo Ac y poniendo en marcha cientos de estirpes celulares para acabar con el peligro.

-¿Y dónde vemos la ICBG?

-En enfermedad metabólica, enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedades autoinmunes, musculoesqueléticas, neurológicas y en toda maldita enfermedad crónica que afecte al homo sapiens.

Nos vamos entendiendo, right?

¿Es el gluten el único culpable o hay más sospechosos?

Aunque toda la infamia y culpa se la ha llevado el gluten, resulta que hay otras proteínas en el trigo, junto con algunos carbohidratos fermentables de cadena corta (los famosos FODMAP) que pueden desencadenar respuestas inmunes anómalas (referencia, referencia).

Podemos resumirlos en.

- FODMAPS: carbohidratos fermentables de cadena corta presentes en el trigo y otros granos

- Aglutininas: proteínas que se unen al azúcar

- Prodinorfinas: polipéptidos opioides encargados de la transmisión de señales y comunicación celular.

- Gliadina deaminada y Gluteomorfinas, formadas en el proceso de digestión del trigo

- Además, hablando del gluten, existe hipersensibilidad no sólo a la alfa gliadina (gliadina y glutenina son dos proteínas constituyentes del gluten), sino a toda una pléyade de epítopos (beta, gamma, omega gliadina) que no suelen evaluarse en los análisis clínicos vigentes. Sabemos también que la gliadina afecta a las “tight junctions”, las uniones entre células que hacen que estén bien pegaditas las unas a las otras, sin dejar que ningún elemento malévolo pase entre ellas. 

¿Entonces, qué puedo hacer si pienso que puedo ser sensible al trigo y derivados?

Puedes hacer un experimento maquiavélico.

Paso 1. Primero, descarta ser celíaco o tener alergia al trigo IgE mediada. Cualquier gastroenterólogo puede hacerlo por ti sin más problemas.

Paso 2. Elimina el gluten durante, digamos, un par de semanas. Sí, no vas a morir. Las tostadas podrán esperar.

Paso 3. Apunta en tu libreta personal si te sientes mejor, si no notas cambios o si te sientes peor en términos de síntomas gastrointestinales, niveles de energía, claridad mental o humor.

Paso 4. Terminadas las dos semanas, prepara una pizza familiar, tres sandwidches dobles o 2 kilos de espagueti carbonara. Bueno, no seas bruto, pero ya sabes por dónde voy.

Paso 5. Si los síntomas vuelven, ya sabes, de forma empírica aunque muy científica, que a tu sistema inmune no le gusta el trigo y las proteínas derivadas.

Llegados a este punto, evítalos en la medida de lo posible, factible y socialmente aceptable y tu vida será mejor en muchos aspectos. No están difícil, tienes muchísimas alternativas alimentarias y hay muchas personas en tu situación. Quién sabe, quizás te sorprendas y mejore algo más que tu barriga. 

​Siempre agradezco tu feedback. Quiero saber qué problemas de salud te interesan y qué áreas del empoderamiento te motivan. 

 Nos vemos en el siguiente post, sobre un tema radicalmente diferente: control neurovegetativo consciente. Un nombre: Wim Hof. 

Por tu empoderamiento.

Comparte la información con tus amigosShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageEmail this to someone
Dr. Bandera

Médico Interno Residente (MIR). R1 Endocrinología y Nutrición. ¿Mi pasión? El potencial humano. ¿Mi misión? La optimización de la salud desde una perspectiva integradora.

2 comentarios

  1. Gran artículo! Me ha aclarado muchas dudas y me va a ser de mucha utilidad.

    Miguel
    • Me alegra que te haya ayudado. La verdad, es un tema bastante confuso distinguir términos como celiaquía, alergia al trigo, intolerancia/sensibilidad al gluten/trigo, incluso para nosotros. Un saludo!

      Dr. Bandera

Dejar un comentario

Los campos requeridos están marcados. Su email no será publicado.*

Únete y crece con nosotros semanalmente

Quiero hacer una donación

Te esperamos en las RRSS!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageEmail this to someone

Correo

empoderamientoporbandera@gmail.com